Chile presenta un nuevo modelo forestal basado en la sustentabilidad

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El “Protocolo de plantaciones forestales” contiene procedimientos para suelos y aguas, incendios forestales, funcionalidad ecológica y asociatividad. El documento fue entregado por el Consejo de Política Forestal al ministro de Agricultura, Carlos Furche.

El Gobierno presentó hoy un nuevo modelo forestal elaborado sobre la base de un desarrollo sustentable y cuyos lineamientos quedaron plasmados en el Protocolo de plantaciones forestales ideado y acordado por unanimidad por los miembros del Consejo de Política Forestal, instancia público-privada conformada por representantes de todos los ámbitos del sector.

Este innovador e histórico documento viene a responder a las exigencias y desafíos del siglo XXI y, principalmente, de la comunidad, al equilibrar las aspiraciones ambientales, sociales y económicas, tras establecer procedimientos claros y específicos para trabajar productivamente con las especies forestales introducidas.

En el salón de honor de la casa central de la Universidad de Chile, el director ejecutivo de CONAF y presidente del Consejo de Política Forestal, Aarón Cavieres, entregó este trabajo al ministro de Agricultura, Carlos Furche, en un acto al que asistieron más de 200 representantes del sector.

El secretario de Estado señaló que “quiero agradecer a todos los miembros del Consejo por este aporte que están haciendo al país y por el alto nivel del trabajo realizado. Ustedes han demostrado que, pese a las distintas visiones que tienen sobre el sector, es posible sentarse en una misma mesa, dialogar y llegar a acuerdos en beneficio de Chile y de la comunidad. El Protocolo de plantaciones… es un documento macizo, contundente, que se ajusta a la realidad de hoy y a lo que la sociedad chilena aspira, y que la Presidenta ha resumido perfectamente a través de un desarrollo sustentable. Queremos crecer, pero en armonía con todo. Este instrumento considera estándares y procedimientos para plantar que nos permite pensar que los bosques estarán mejor cuidados frente a los incendios forestales, que los recursos hídricos y suelos podrán ser protegidos adecuadamente, que la flora y la fauna tendrán las condiciones de conservación mediante corredores biológicos, como también significará una oportunidad de desarrollo para los pequeños y medianos propietarios”.

Furche manifestó también que el Gobierno está trabajando para crear el Servicio Nacional Forestal, cuyo proyecto de ley se encuentra en discusión en la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados. “Esperamos tener lo antes posible un servicio público forestal, para otorgarle mayor fortaleza al sector”, puntualizó.

El protocolo de plantaciones de especies exóticas está estructurado sobre cuatro pilares: 1) protección de suelos y aguas, 2) protección contra incendios forestales, 3) funcionalidad ecológica y 4) asociatividad entre pequeños y medianos propietarios forestales e industriales de la madera.

Respecto a este proceso de elaboración, Aarón Cavieres, director ejecutivo de CONAF, indicó que “la construcción de este nuevo modelo forestal tuvo como característica la participación y la integración de las diferentes miradas del sector, lo que se tradujo en un conjunto de estándares, orientaciones y procedimientos para el establecimiento y manejo de las plantaciones forestales en Chile. Este acuerdo se logró por consenso, por lo que podemos mirar el futuro con optimismo. Quiero destacar la actitud reflexiva y generosa de todos los integrantes del Consejo de Política Forestal, quienes tuvieron como único y principal objetivo el desarrollo del país y de las personas, creando un modelo de desarrollo forestal sustentable, participativo e inclusivo”.

El Consejo de Política Forestal, creado por iniciativa de la presidenta de la República, Michelle Bachelet, está conformado por servicios públicos, empresas forestales, organizaciones ambientales, agrupaciones de pequeños y medianos propietarios forestales, trabajadores, campesinos, científicos y profesionales de la ingeniería forestal. Todos ellos, más expertos en la materia, debatieron sobre los 2,5 millones de hectáreas de plantaciones existentes en Chile, que anualmente generan más de 300.000 empleos directos e indirectos, produciendo así el 3 % del producto interno bruto (PIB), con un nivel de exportaciones del orden de los US$ 6.000 millones al año. Además, el 99 % de la madera de uso industrial proviene de las plantaciones forestales.

Entre los acuerdos de mayor relevancia considerados en el protocolo están aquellos relacionados con la prevención de la erosión del suelo y el resguardo de los cuerpos y cursos de agua, definiéndose para ello áreas de protección que varían, según pendiente de los terrenos, desde los 5 hasta los 30 metros. Acerca de los incendios forestales, se concordó un modelo tipo mosaico para plantar, con distintas densidades, edades y especies, a fin de reducir el combustible en el avance de algún siniestro; como también se dispuso la construcción de fajas cortacombustibles y cortafuegos, especialmente en zonas de interfaz urbano-rural. Las fajas cortacombustibles deberán tener un ancho de entre 10 y 20 metros, dependiendo de la vulnerabilidad del lugar.

Para el presidente de la Corporación Chilena de la Madera (CORMA), Fernando Raga, junto con destacar el alto nivel de análisis, los acuerdos y trascendencia del trabajo, precisó además que con “esto se da cumplimiento a los requerimientos de muchas comunidades, que algunas veces veían que no se estaba cumpliendo adecuadamente, sobre determinar una distancia entre las plantaciones y los cursos de agua, según pendientes y otros elementos, permitiendo de esta manera establecer condiciones de sustentabilidad a quien adhiera a este procedimiento”.

En tanto que la decana de la Facultad de Ciencias Forestales y Conservación de la Naturaleza, Universidad de Chile, Carmen Luz de la Maza, enfatizó en el cuidado de la naturaleza. “La protección del medio ambiente –comentó la docente– no solo se da en el bosque, en donde hay vegetación, sino también en la ciudad. Si logramos un cambio de mentalidad, partiendo por cuidar el entorno de nuestros propios hogares, entonces tendremos una superficie forestal con menor riesgo. Mientras tanto, el aporte que entrega el protocolo es muy importante en función de prevenir los incendios forestales, al proporcionar pautas para la construcción de cortafuegos con el objetivo de fortalecer el desarrollo de las plantaciones”.

La conservación de la biodiversidad fue otro de los tópicos abordados en los diferentes temas del trabajo realizado, frente a lo cual la directora ejecutiva de la ONG ambientalista Terram, Flavia Liberona, manifestó su conformidad con el resultado final. “Entendiendo  que las plantaciones forestales generan beneficios económicos, que se instalan en propiedad privada, es necesario que estas se integren de mejor forma con la vegetación nativa. Por tanto, este es un modelo con más respeto a la biodiversidad. En este sentido, el protocolo trata la funcionalidad ecológica y cómo esta puede cumplir un rol de corredor de especies de flora y fauna”.

Desde la perspectiva del impacto social, el consejero electo de la Corporación Nacional Indígena (CONADI), Marcial Colin, resaltó la asociatividad como el camino para el desarrollo de las comunidades rurales. “El sistema productivo en general está mirando mucho a la asociatividad y las comunidades han entendido que es imposible el desarrollo a partir del asistencialismo y de los bonos anuales que otorgan algunas instituciones públicas. En consecuencia, si se quiere hablar de producción o de cambio en el sistema de producción es evidente que todo apunta a la asociatividad”.

Quien también valoró el contenido del Protocolo de plantaciones forestales fue el presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores Forestales, Jorge González. “Aquí hay una invitación a hacer un trabajo colectivo. Porque hasta hace poco nadie quería siquiera hablar de un trabajo colectivo. En cambio, ahora tenemos la invitación a formar cooperativas, y cuando uno habla de cooperativa no lo habla pensando en ganar más y más plata, sino para proteger el trabajo de todos, entonces estamos hablando de algo que nosotros siempre hemos querido escuchar: que es la organización de la producción y de una producción más social”.

Por último, el contenido del Protocolo de plantaciones forestales será revisado periódicamente por el Consejo de Política Forestal, actualizándose cada tres años en función de los avances tecnológicos y la dinámica del desarrollo sectorial.

Fuente: CONAF

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