CIERRAN EMPRESAS DE GEOTERMIA

Bajo precio de la energía sigue cobrando víctimas: cierran empresas de geotermia

En abril AMSA y Origin bajan la cortina de Energía Andina y lo mismo está pasando con la neozelandesa Mighty River Power que se va del país.

 El bajo precio de la energía sigue golpeando al sector de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC). Esta vez se trata de la geotermia que, tras quince años de activo trabajo de prospección, cesará su actividad en el país y dejará como saldo la instalación de una única central de generación, al menos en el mediano plazo.

“Los números simplemente no dan”, dice Rüdiger Trenkle, gerente general de la neozelandesa Mighty River Power, empresa que en su país de origen es el principal operador de este tipo de instalaciones y que en las próximas semanas abandonará el país definitivamente.

Similar es la situación de Antofagasta Minerals y la australiana Origin, que en abril bajarán en forma definitiva la cortina de Energía Andina, empresa donde son socias y que tras ocho años de trabajo conjunto cerrará sin concretar proyectos.

“La geotermia se acabó”, dice el gerente general de esta última firma, José Manuel Soffia, quien agrega que los más de US$ 300 millones invertidos, con mayor intensidad en los últimos ocho años, se perdieron y lo único que quedará es el conocimiento y la información que se levantó en este período.

Uno de los cuatro proyectos de este tipo que presentaban mayor avance era de la filipina EDC, que en octubre anunció la paralización de sus trabajos por el deterioro en las condiciones del mercado, a raíz de la caída en el precio del petróleo.

En el sector comentan que esta empresa encargó a un profesional local el análisis de las perspectivas reales de desarrollo para tomar una decisión final, aunque dado el escenario actual todo apuntaría al cierre.

Todo en contra

Junto a los ya “normales” desafíos de la industria en Chile, esto es costos de exploración y explotación mayores que la realidad internacional (por condiciones logísticas y climáticas), se sumó ahora la baja en los precios de energía, lo que diezmó las posibilidades de desarrollo de estos proyectos.

Soffia, que también preside el Consejo Geotérmico, explica que para cubrir todos esos riesgos y obtener un margen de rentabilidad, se requiere cerrar contratos con precios en torno a los US$ 120 por MWh, muy por encima de los promedios en torno a US$ 50 por MWh de la actualidad.

Aclara que los costos de la geotermia son altos en la fase inicial, pero luego tienden a disminuir, pues es una fuente de energía que es de base, es decir, está disponible más del 90% del tiempo, a diferencia de lo que sucede con la solar y eólica, cuyos impulsores también están pasando complejidades a raíz de los bajos precios de la energía.

Agrega que otros atributos de esta fuente de energía son su bajo nivel de emisiones y la autonomía que ofrece respecto de combustibles fósiles importados, como el gas natural licuado y el carbón.

Futuras crisis

El gerente general de Energía Andina explica que las metas de la Agenda de Energía no son compatibles, porque bajar el precio va en contra de diversificar la matriz aprovechando todas las alternativas disponibles, entre ellas la geotermia.

Los ejecutivos coinciden en que las iniciativas para impulsar esta fuente energética no pasan por subsidios, sino que por un rol más activo de la autoridad, compartiendo el riesgo de la etapa inicial de la exploración, aplicando descuentos tributarios, impulsando la infraestructura de transmisión o dándole espacio en los procesos de licitación para los clientes residenciales, pues aunque se consideró un beneficio que les permite devolver los bloques adjudicados en caso de fracaso, para ello requieren tener pozos en la etapa de producción, lo que sólo logró MRP.

En el fondo -apunta- que la autoridad piense más que en el menor precio posible, en un promedio que considere distintas alternativas que aseguren el abastecimiento ante un eventual escenario de crisis, para así evitar recurrir al diésel que produce la energía más cara.

Sólo un proyecto

En diciembre Enel Green Power y ENAP comenzaron la construcción del único proyecto de generación en base a geotermia que vería la luz en Chile. Se trata de Cerro Pabellón, que enfrenta los mismos desafíos que los otros proyectos, pero cuenta con el respaldo de la italiana, compañía que tiene espaldas financieras y un porfolio donde la geotermia será una alternativa más, a diferencia de las empresas que estaban partiendo de cero, sólo con esta fuente y sin posibilidad de emprender un proyecto que no sea rentable.

Otro punto a favor de Cerro Pabellón, que requiere el mismo nivel de precios que los otros desarrolladores, es que logró firmar un contrato y aunque consultada Enel declinó entregar detalles de éste, en la industria comentan que será Endesa la que comprometió la compra de esa energía.

“Apacheta demostrará el potencial de esta energía y derribará algunos mitos sobre sus bondades”, puntualiza el gerente general de MRP Chile, quien agrega que antes de abandonar el país realizarán una última inversión de US$ 10 millones para hacer el cierre y abandono de su proyecto Tolhuaca, siguiendo el estándar de su matriz, aunque la ley local no los obliga. Lo mismo tienen previsto hacer las otras empresas.

 

EL PELIGRO DE LA ESPECULACIÓN

 

La ley que regula la geotermia data del año 2000. La precedió una década de discusión y tras su promulgación pasó otro tanto antes de que estuviera disponible su reglamento, el que -comentan en la industria- fue modificado durante el gobierno de Sebastián Piñera, eliminándose algunos requisitos para pasar de una concesión de exploración a una de explotación. Esto, agregan las fuentes, activó un gran número de solicitudes cuya tramitación pasó a la administración actual que, para evitar la especulación asociada a esta menor exigencia, recientemente perfeccionó el reglamento clarificando esas condiciones.
El cambio incluyó, añadieron en el Ministerio de Energía, dotar de herramientas para considerar mejor las características territoriales en las actividades autorizadas en esas concesiones.
El año pasado culminó la tramitación del stock de 69 solicitudes de exploración acumuladas entre 2009 y 2013, se resolvieron las solicitudes de explotación que tenían la información necesaria, y se están realizando procesos de consulta indígena para ocho concesiones de explotación.

 

“EL ESTADO TIENE QUE ATERRIZAR LA POLÍTICA ENERGÉTICA”

 

Alcanzó a tener una planta de 45 empleados de los cuales hoy sólo quedan cuatro, con quienes está dirigiendo las labores de cierre y abandono de Tolchuaca, lo que sería el primer proyecto de la neozelandesa Mighty River Power en Chile.
El gerente general de esta firma, Rüdiger Trenkle, dice que es lamentable que el panorama para el desarrollo geotérmico se haya complicado al punto de obligar a la empresa a dejar el país, aunque en lo que a él respecta seguirá en Chile tratando de impulsar el cambio que haga factible esta forma de generación.
-¿Qué hace falta para que el desarrollo comercial de la geotermia sea una realidad?
-Se necesita una mirada integral de país, que reconozca la existencia de este recurso y sus atributos de sustentabilidad y estabilidad de precio a futuro, a diferencia del gas o el carbón, para que así lo desarrolle, porque hasta ahora la decisión ha sido no hacerlo porque no le parece eficiente tomar esa decisión. Es una mirada perfectamente válida, pero tenemos que tener claridad también de que en ese caso vamos a tener a las centrales de carbón por más tiempo y tiene un costo, que no está tan claro quién lo paga.
-En los últimos tres gobiernos se anunciaron iniciativas para apoyar el desarrollo geotérmico, ¿Sienten que hubo una promesa no cumplida?
-No, no puedo decir que hubo promesas. No voy a acusar a ninguno de esos gobiernos, porque entramos muy conscientes de que estábamos corriendo un riesgo, pero hemos llegado a la conclusión de que no se puede desarrollar la geotermia sin el apoyo del Estado con el nivel de precios que tenemos hoy, por ejemplo en el desarrollo de las líneas de transmisión que ayuden a reducir el costo.
Se necesita una voluntad del Estado de decir “yo quiero esa energía y voy a dar el puntapié para que se instale” porque quiero hacer un cambio para descarbonizar la matriz.
Lo bueno es que el recurso no se irá, quedará ahí, pero se desarrollará sólo si el Estado aterriza la política energética e incluye a la geotermia en la matriz.

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FUENTE: DIARIO FINANCIERO

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