Desde Leche de Cabra Hasta Reciclaje de Ropa Para Artesanías: Emprendedores Lideran Innovadoras Ideas en Mejillones

Desde Leche de Cabra Hasta Reciclaje de Ropa Para Artesanías: Emprendedores Lideran Innovadoras Ideas en Mejillones

Jóvenes y adultos mayores compatibilizan el trabajo con sus emprendimientos para otorgar valor agregado a su territorio. Claudia Bórquez desarrolla talleres para enseñar a reutilizar ropa con fines artesanales; Yeimy Maldonado está impulsando la accesibilidad universal para el turismo en la playa Punta Cuartel y Luis Pizarro pretende desarrollar la venta de queso y leche de cabra que presenta menores índice de lactosa.

Con el reciclaje de dos poleras que se transforman en trapillo es posible elaborar un colgante de macramé para macetas, aunque el cordón que se obtiene de estas prendas también puede utilizarse para confeccionar joyería textil o telares. Y la idea de Claudia Bórquez, quien impulsa este emprendimiento en Mejillones, pretende conseguir dos impactos: generar conciencia sobre lo contaminante que resulta desechar ropa que perfectamente encuentra un uso alternativo e incentivar el acercamiento hacia el trabajo artesanal.

En la comuna portuaria se están desarrollando una serie de emprendimientos que se alejan de la actividad habitual de la península y que son protagonizados por jóvenes y adultos mayores que quieren aportar a su territorio con innovación.

Bórquez, emprendedora de 30 años, posee Ilum Estudio Textil, que se dedica a trabajar la técnica del macramé (elaboración de piezas con nudos) con diferentes materias primas, mayormente de origen vegetal, como el algodón. Pero ahora está involucrada en la generación de insumos a través de ropa desechada. En sus talleres, Claudia enseña a sus vecinos cómo reutilizar poleras para producir el trapillo que con técnicas artesanales deriva en joyería textil, colgantes de macramé, telares, cestería y cualquier concepto posible con estos elementos.

La joven trabaja como encargada de la biblioteca en una escuela en Mejillones y contó que la práctica de artesanía la comenzó cuando tenía unos 14 años, pero el 2019 consolidó el concepto en un emprendimiento que presentó a la compañía Oxiquim. En paralelo a su trabajo ahora desarrolla talleres y responde pedidos de macramé.

“La idea nació para generar conciencia en la comunidad sobre lo contaminante que resulta la industria de la moda y al mismo tiempo, para colocar en valor el trabajo artesanal con esta nueva materia prima que obtienen del reciclaje. Esto sirve para que la gente conozca las técnicas, porque con el tiempo se está perdiendo lo hecho a mano”, advirtió.

Cuando realiza el llamado para los talleres, a los que asisten personas desde los 25 a los 55 años, lo único que pide es que lleven ropa que consideraran desechar. Todas las prendas son transformadas en trapillo equivalente a un largo cordón. En términos prácticos, con dos poleras es posible realizar un colgante macramé para macetas.

“Lo que destaco es que el emprendimiento busca generar conciencia sobre lo consumista que podemos llegar a ser con la ropa, lo desechable cuando cambian las temporadas o tendencias. Y lo segundo es la valorización de este trabajo, porque en Mejillones hay pocos artesanos, por ello queremos compartir este conocimiento y que se traspase de generación en generación dentro de la comuna, lo que también permite generar ideas nuevas para fomentar la identidad local”, manifestó Bórquez.

Su emprendimiento lo proyecta con la intención de educar y quizás desarrollar proyectos en el liceo de Mejillones o expandirlo hacia Antofagasta, para que los más jóvenes generen esta conciencia y aprendan nuevas técnicas. Cualquier interesado puede contactar a Claudia en su cuenta de Instagram ilumestudio.cl.

Turismo inclusivo

Yeimi Maldonado (34) en febrero del año pasado creó la fundación “El Mar de todos”, que está enfocada al turismo inclusivo. El objetivo es brindar herramientas necesarias para que personas con discapacidad puedan disfrutar el mar con paseos en bote y kayak adaptado, además del proyecto de acceso universal con una pasarela de unos 15 metros en la playa Punta Cuartel, que estará terminado en un par de semanas.

Yeimi explicó que tiene una pequeña empresa de diseño gráfico, su profesión, pero desde hace varios años en el verano interrumpe esas tareas para dedicarse al turismo de época estival. En estas labores se percató que era necesario elaborar acciones de inclusión por la presencia de veraneantes que registraban dificultades para subir a los botes o llegar hasta el mar. En ese contexto levantaron la fundación para conseguir recursos e implementar su primer proyecto, una pasarela de acceso universal. Se trata de un vía directa a la playa, un camino de madera, donde puedan bajar de manera autónoma a la orilla.

Punta Cuartel ofrece un lugar con aguas tranquilas para asistir, dijo Maldonado, y con este acceso universal pueden resolver en parte las dificultades de personas con movilidad reducida que acuden al sector y deben pasar por una zona de rocas para acercarse al mar. A la espera de inaugurar al pasarela, comentó que también pretenden llegar a la construcción de un muelle flotante, para que personas en silla de ruedas, por ejemplo, lleguen hasta el agua de manera autónoma y sin que sean incomodados.

Leche y queso de cabra

Luis Pizarro (63) es conductor profesional, pero aseguró que desde hace un tiempo es difícil encontrar trabajo y más a su edad. Nacido en Ovalle y con experiencia en el campo estableció en el sector Bonanza Los Campesinos, una granja que tiene un poco más de cien animales entre los que se cuentan gallinas, conejos, cerdos, patos, pavos reales, caballos y cabras. De estas últimas sacó su idea de emprendimiento y por ello elaboró un proyecto con el que levantó un establo y compró una máquina para extraer leche de cabra y producir algo de queso, ambos producto que vende de manera reducida a sus más cercanos.

“La intención es seguir avanzando, especializarnos en todo lo sanitario para en algún momento llegar a vender los productos con todos los papeles. Hacía algunos quesos y algo de leche para la venta en poca cantidad para los más conocidos, ya que no tengo muchas cabras, son seis para lechar, porque el pasto está muy caro”, expresó respecto de lo complejo que es mantener a los animales en el desierto.

Pizarro sostuvo que en el norte no es muy común ordeñar cabras, pero al ser oriundo de Ovalle se crio con animales y posee todo ese conocimiento. Y contó que en Mejillones se fueron dando las cosas para tener animales y luego algunas personas fueron a su terreno y vieron que tenía leche, queso, recibiendo sugerencias de que su idea era buena y podía presentarla como proyecto para conseguir financiamiento.

“Como era una novedad me recomendaron emprender, porque la leche de cabra es más rica, tiene mucho menos lactosa y la pide mucha gente que tiene problemas con eso. Incluso ahora tendré que sacar un poco de leche porque una señora necesita. El otro ingreso que tenga acá es que vendo huevos de gallina feliz”, señaló. Su producción de carácter esporádica ahora permanece más detenida debido al incremento general de precios, apuntando a la compra del pasto para alimento, lo que exige un viaje hasta Antofagasta.

En su granja, indicó Pizarro, recibe personas que van de paseo a ver los animales y también jardines infantiles, reiterando que para la gente del desierto es un actividad que desconocen y por eso les agrada. Su trabajo puede encontrarse en la cuenta de Instagram granja_interactiva.

Fuente: timeline.cl