El compromiso empresarial con la economía circular

Los ciudadanos son el principal motor de la economía. La atención a sus demandas y necesidades hace que las empresas se adapten a una sociedad que quiere cambiar el mundo; y en un ejercicio de compromiso real con la sostenibilidad, las compañías están dando pasos adelante.

En 2018 se reciclaron en España 1,45 millones de toneladas de envases domésticos, según datos de Ecoembes, la organización medioambiental que coordina el reciclaje de envases domésticos en el país. Esta cifra supone que el reciclaje de los residuos que van a los contenedores amarillos (envases metálicos, envases de plástico y briks) y azules (envases de papel y cartón) ya se sitúa en un 78,8%, cifra superior al objetivo mínimo del 65% de reciclado exigido por la Unión Europea.

Es un hecho que el reciclaje de ciertos residuos se ha instalado como un hábito en la sociedad y prueba de ello es que, durante 2018, la aportación ciudadana a los contenedores amarillos y azules creció más de un 12%. Un aumento en el compromiso ciudadano que es equivalente al crecimiento de los tres años anteriores juntos.

Esta cifra, la más alta en los últimos 22 años, es el fruto de una evolución continua del sistema de reciclaje de envases que existe en España. Un modelo que se basa en la colaboración público-privada y en el que -si bien es clave la participación ciudadana, depositando los residuos en el contenedor adecuado e iniciando el proceso- nada sería posible sin el esfuerzo de las administraciones que prestan el servicio de recogida de estos residuos y de las empresas, que son quienes hacen posible que el sistema funcione a través del Punto Verde.

Apuesta por la innovación
En la actualidad, son 12.486 empresas en España las que han adquirido un compromiso a través del Punto Verde, pago anual que las compañías hacen a Ecoembes por los envases que ponen en el mercado y gracias al cual se financia el sistema del reciclaje, cumpliendo con lo estipulado en la Ley 11/97. Con el Punto Verde se hace posible que los envases de plástico, latas y briks, así como los de papel y cartón, se reciclen y se conviertan en materias primas que pueden volver al sistema productivo para fabricar nuevos productos.

Las empresas están apostando por la innovación de cara a fomentar la reducción y la prevención de residuos
Sin embargo, el compromiso empresarial con el medioambiente no se limita al reciclaje. En un contexto en el que transitar hacia la economía circular y crear modelos de producción más sostenibles alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es urgente, las empresas están apostando por la innovación de cara a fomentar la reducción y la prevención de residuos.

En el caso de los envases, el sector empresarial lleva ya 20 años apostando por la reducción y el ecodiseño, un sistema de producción que busca reducir el impacto ambiental de los envases desde su fase de concepción. Teniendo en cuenta que el 80% del impacto de un envase se determina en su fase de diseño, tomar decisiones como simplificar su composición, reducir el uso de materias primas que se emplean en su fabricación o incorporar material reciclado son claves para reducir su huella ambiental. Gracias a estas acciones, que las empresas han desarrollado en colaboración con Ecoembes, desde 1999 se ha reducido en un 18,3% el peso de los envases y se han ahorrado más de 525.300 toneladas de materias primas.

Asegurando el futuro del planeta
A la vista de estas cifras, que constatan una evolución muy positiva, podría parecer que no queda nada por hacer. No obstante, la legislación europea y los informes internacionales alertan de que la economía circular no es una opción, sino que se trata de la única solución posible para asegurar el futuro del planeta.

Es fundamental entender que toda acción derivada de los procesos productivos tiene un impacto medioambiental
En este sentido, el compromiso de toda la sociedad, incluido el sector empresarial, es necesario para poder lograrlo. Si bien el reciclaje y el ecodiseño son dos herramientas a través de las cuales las compañías están construyendo ese nuevo modelo de producción y consumo sostenible, no son las únicas que están a su alcance.

Entender que todas y cada una de las acciones derivadas de los procesos productivos tienen un impacto medioambiental (ya sea en el uso de recursos como la energía o el agua, o en la generación de emisiones como el dióxido de carbono, entre otros) es el primer paso para comenzar a tomar conciencia y formar parte del cambio.

Fuente: america-retail