ELON MUSK , INGENIERO Y MAGNATE DE LA TECNOLOGIA ESPACIAL

A comienzos de 2007 y pocos meses antes de empezar a rodar el primer filme de Iron Man, el director Jon Favreau arrendó en Los Angeles varios hangares que habían pertenecido a Howard Hughes, uno de los magnates estadounidenses más famosos del siglo XX y un destacado aviador, ingeniero aeroespacial, inventor, cineasta y filántropo. Favreau quería usar el lugar como centro de producción para el filme y también pretendía lograr que Robert Downey Jr. se inspirara en Hughes para interpretar a Tony Stark, el millonario e inventivo ingeniero creador del súperhéroe Iron Man. Pero el actor se deprimió al ver el mal estado en que estaban las instalaciones donde el fallecido Hughes había concebido sus ideas.

Downey Jr. pronto halló la solución a su baja de ánimo: al llegar a Los Angeles había escuchado sobre un personaje llamado Elon Musk, un ingeniero y magnate sudafricano que había construido su propio complejo industrial al estilo Stark y a sólo unos cuantos kilómetros de los hangares arrendados por Favreau. El artista pensó que en lugar de imaginarse cómo era la rutina diaria de Hughes tal vez podría experimentarla personalmente. Así que en marzo de 2007 visitó los cuarteles de SpaceX, compañía fundada en 2002 por Musk y que se dedica a construir y lanzar avanzados cohetes que, entre otras labores, llevan provisiones a la Estación Espacial Internacional. Downey Jr. recibió un tour personal del empresario y su asombro fue mayor: “Usualmente mi mente no se impresiona de manera tan fácil, pero ese lugar y ese tipo eran impresionantes”, señala el actor en la biografía Elon Musk: Tesla, SpaceX y la búsqueda de un futuro fantástico, publicada por el cronista Ashlee Vance en 2015.

Además de conocer la sofisticada línea de ensamblaje de SpaceX y dialogar con sus entusiastas operarios, Downey visitó la oficina de Musk, almorzó con él y se dio cuenta de que no era uno de esos genios excéntricos que abundan en el mundo de la tecnología. En realidad, era un sujeto poco pretencioso que en cualquier momento podría pararse para ir a trabajar codo a codo con sus empleados y que “había abrazado un ideal creativo al que se había dedicado por completo”. Su compromiso con su labor era tal que ya en ese entonces trabaja en promedio 100 horas semanales.

Al volver al set de filmación, Downey Jr. insistió en que uno de los autos eléctricos fabricados por Tesla –otra de las empresas de Musk- fuera colocado junto al escritorio de Stark y convenció al propio Favreau de reunirse con el empresario: “Robert tenía razón. Elon es un ejemplo de entusiasmo, buen humor y curiosidad…un hombre del Renacimiento en una era en que se necesitan tipos de esa clase”, dijo el director.

Cuando Iron Man se estrenó en 2008, Favreau y Downey Jr. promovieron a tal punto la influencia de Musk en el filme que la figura del empresario se popularizó rápidamente. “El verdadero Tony Stark”, el “Steve Jobs industrial” y el “Henry Ford de los cohetes” son algunos de los apodos que se fue ganando Musk, quien hoy es considerado como uno de los ingenieros e inventores más influyentes de este siglo. A sus 44 años, el empresario es considerado como un heredero natural de la capacidad inventiva demostrada por Steve Jobs, el fallecido fundador de Apple y creador de tecnologías tan revolucionarias como el iPod y el iPhone. Musk hoy es dueño de una fortuna de US$ 12,4 mil millones que invierte en varios frentes para lograr su ambicioso objetivo: evitar la extinción de la humanidad.

“Un asteroide o un súpervolcán podrían destruirnos. Enfrentamos riesgos que los dinosaurios nunca vieron: algún virus creado artificialmente, un calentamiento global catastrófico o alguna tecnología por venir que podría significar nuestro fin. La humanidad ha evolucionado por millones de años, pero en las últimas seis décadas el armamento nuclear ha generado el potencial para extinguirnos a nosotros mismos. Tarde o temprano, debemos expandir la vida más allá de esta esfera verde y azul, o desapareceremos”, escribió Musk en la revista Esquire.

Una de sus apuestas para rescatar a la humanidad es SpaceX, empresa que revolucionó la industria aeroespacial con la creación de cohetes privados y reutilizables como el Falcon 1 y el Falcon 9. Las naves se han vuelto tan esenciales para la NASA que en 2008 la agencia le otorgó a la compañía un contrato por US$ 1,6 mil millones y le asignó el diseño de la nueva nave Dragon, que servirá de prototipo para la misión tripulada a Marte que la NASA pretende enviar en 2030. Pero las ambiciones de Musk no se quedan ahí: también financia investigaciones sobre sistemas de inteligencia artificial que beneficien al hombre, baterías que podrían lograr que los motores de combustión sean cosa del pasado y nuevos sistemas de transporte ultraveloces.

Todas estas iniciativas le han proporcionado tal fama a Musk que el empresario ya se ganó un lugar en la cultura popular, con apariciones en series como Los Simpsons y The Big Bang Theory. Además, ha recibido premios como el de “Leyenda viva de la aviación”, otorgado en 2010 por la Fundación Kitty Hawk y que en su momento también recibió el astronauta Buzz Aldrin, el segundo hombre en pisar la Luna.

Jim Cantrell, consultor aeroespacial y primer vicepresidente de SpaceX cuando la empresa empezó a operar en 2002, afirma desde Estados Unidos que Musk no sólo es un emprendedor, sino que también un visionario: “Pero aún más importante que eso es que es un hacedor de cosas que se dedica mucho más a actuar que a hablar. Eso es lo que me atrajo inicialmente y lo que él también vio en mí. Nos enfocamos en construir cosas y conseguir que se hagan. La gran diferencia entre él y yo es que Elon tiene un impulso mayor al de cualquier persona que haya conocido. También es incapaz de considerar el fracaso como resultado de sus empresas y está dispuesto a apostarlo todo para conseguir algo. Einstein dijo alguna vez que la brillantez era 10 por ciento inspiración y 90 por ciento transpiración. Elon es un ejemplo viviente de eso”.

De Sudáfrica a Marte

La historia de Musk parte en Sudáfrica y en pleno apartheid. Su madre, Maye, es canadiense y a comienzos de los setenta era una experta en dietas, mientras que su padre, Errol, es un ingeniero sudafricano. Elon es el mayor de tres hermanos y desde temprano mostró una fascinación por libros de ciencia ficción como los de la saga Fundación, de Isaac Asimov. La historia de un imperio intergaláctico que colapsa  ayudó a alimentar la obsesión de Musk por salvar a la humanidad con proyectos como la instalación de colonias en Marte.

“La historia sugiere que las civilizaciones se mueven en ciclos. Puedes rastrear ese proceso bastante hasta los babilonios, los sumerios, los egipcios y los romanos. Ahora estamos en una curva ascendente y espero que eso siga así, pero podrían ocurrir varios eventos que causen nuestro declive”, dijo Musk a The Guardian. Su afán por la lectura y el conocimiento hizo que sus padres lo inscribieran a temprana edad en el colegio. Pero en su escuela era el más joven y pequeño, por lo que fue víctima de un matonaje brutal. Incluso,  su padre cuenta en la biografía de Ashlee Vance que en una ocasión Musk recibió una golpiza tan violenta que él ni siquiera lo reconoció al llegar al hospital: “Estuvo internado por dos semanas”.

Uno de sus refugios más tempranos fue la informática y cuando tenía 10 años logró que le compraran su primer computador. A los 12 creó su propio videojuego llamado Blastar, cuya licencia vendió a la revista PC and Office Technology en 500 dólares, y a los 15 estuvo a punto de abrir un salón de videojuegos junto a su hermano y un primo.  En 1989 Musk emprendió rumbo a Canadá y luego llegó a la Universidad de Pennsylvania donde se tituló en Física y Economía. Seis años después intentó obtener un doctorado en Física en Stanford, pero a los dos días lo abandonó para fundar junto a su hermano la empresa Zip2, una guía urbana diseñada para ayudar a la distribución de periódicos como The New York Times. Fue un éxito y la compañía fue adquirida por Compaq en US$ 307 millones.

Ese éxito fue el preámbulo para la empresa que le daría su fortuna: en 1999 cofundó PayPal, el primer servicio de pagos en línea del mundo que fue adquirido por E-Bay en US$ 1,5 mil millones. ¿Qué podía hacer con los US$ 170 millones que le tocaron de esa transacción? Mientras sus ex socios se lanzaron a crear startups en Silicon Valley, Musk decidió mirar hacia las estrellas. Su opción fue inventar cohetes que fueran reutilizables y que permitieran darle un nuevo impulso a la exploración espacial.

“Elon me dijo una vez que cuando aún era un niño ya había decidido que su vida debía servir para algo y que usaría sus talentos para resolver los dos grandes desafíos de la humanidad: volverse una especie multiplanetaria y eliminar nuestra dependencia de los combustibles fósiles. Y eso se nota en sus empresas. Hoy ve la inteligencia artificial como una amenaza existencial y también está explorando esa área. He sido muy claro en predecir que él será el primer humano en Marte y que la única razón para la existencia de SpaceX es colonizar el planeta rojo. Y defiendo esa opinión”, cuenta Jim Cantrell.

Los inicios de SpaceX, en la que invirtió US$ 100 millones, no fueron fáciles. Tras varios intentos infructuosos por comprar cohetes a los rusos, él y sus ingenieros tuvieron que aprender a fabricar sus propios vehículos. El primer modelo del Falcon 1 –bautizado así en honor a la nave Millennium Falcon de Star Wars- explotó a los 33 segundos de haber sido lanzado.  El segundo también se destruyó durante su ascenso y el tercero terminó en un desastre aún mayor: en agosto de 2008 el tercer Falcon 1 cayó al mar junto a un cargamento del Departamento de Defensa y la NASA, además de las cenizas del actor que interpretaba a Scotty en Star Trek.

Musk se vio obligado a invertir prácticamente toda, su fortuna en un cuarto intento. Estuvo a punto de perderlo todo pero no se dio por vencido y en su cuarto intento el Falcon 1 logró subir de forma exitosa. Su primer lanzamiento comercial de 2009 puso en órbita un satélite malayo y el sueño del empresario por fin despegó. “Lo que lo convierte en alguien único es la combinación de una habilidad excepcional y una total determinación para lograr una diferencia en la historia humana”, indica Roger Zubrin, ingeniero aeroespacial y creador de la Mars Society, un grupo compuesto por más de 5.000 mil investigadores y entusiastas de la exploración espacial que abogan por la exploración humana de Marte.

Zubrin aún recuerda una cena de recaudación de fondos organizada en 2001 por el grupo y en la que cada plato costaba 500 dólares. Repentinamente, Musk, a quien nadie había invitado, hizo un cheque por cinco mil dólares. “Había leído mi libro El caso de Marte y se convenció de que la exploración del planeta rojo sería uno de los pasos más decisivos para la humanidad. Él quiere ser quien concrete esa idea”, explica Zubrin. Para el ingeniero, la principal diferencia entre Musk y otra figura clave de la innovación como Jobs es que el fundador de Apple “sólo quería divertirse y ganar dinero. Elon quiere hacer historia”. Ese propósito podría dar otro paso clave en septiembre durante la Conferencia Internacional Aeronáutica, cuando Musk presente su Transportador Colonial para Marte, un vehículo diseñado para llevar tripulaciones al planeta rojo.

Las otras apuestas de Musk

La vida personal del magnate también ha tenido altos y bajos. Musk conoció a su primera esposa, Justine, mientras ambos estudiaban en la Universidad de Queen en Canadá. Se casaron en 2000 y, quizás debido a lo mal que lo pasó en la niñez, Musk no fue la persona más demostrativa del mundo: “La gente siempre se ha referido a él como alguien robótico. Mi mejor amiga en la universidad siempre decía que él no sabía abrazar. Ella intentaba abrazarlo y él sólo se quedaba parado sin saber qué hacer. Desde entonces, ha aprendido a hacerlo mejor”, dijo Justine a la revista Vogue.

Antes de divorciarse en 2008, Justine y Elon tuvieron seis hijos, el primero de los cuales murió de muerte súbita a las 10 semanas de vida.  Hoy está casado con la actriz Talulah Riley, pero no se olvida de sus hijos. El año pasado no estaba satisfecho con las escuelas a las que iban sus niños, así que creó una. Se llama Ad Astra (“Hacia las estrellas”), cuenta con 15 alumnos de enseñanza básica, tres profesores y funciona en una casa que Musk compró hace algunos años. La biografía de Ashlee Vance, en la que el empresario tuvo una mínima participación, también dice que Musk tiene algunos rasgos tiránicos que él niega: en el libro un ex empleado incluso lo acusa de haberle enviado un duro email en el que lo reprendía por haber asistido al parto de su hijo en lugar de ir a trabajar.

Sin embargo, Cantrell aclara: “Para Elon es muy importante estar rodeado de gente alineada 100% con sus visiones y objetivos. Tómalo o déjalo es su estilo”. El consultor agrega un ejemplo de la filosofía de trabajo del empresario: “Soy uno de los profesionales más prolíficos en mi campo y suelo trabajar 120 horas a la semana. Cuando estábamos juntos, Elon parecía dormir incluso menos que yo, pero siempre tenía energía y una especie de botón de encendido automático. Una vez lo acusé de no descansar nunca y de que dormía colgando boca abajo en el techo. No lo encontró muy gracioso. El tipo es una máquina”.

Ese espíritu incansable lo llevó también a crear su empresa Tesla. La compañía, bautizada en honor al pionero de la electricidad, Nikola Tesla, fue fundada en 2003 y cinco años después lanzó su modelo Roadster, el primer auto deportivo completamente eléctrico del mundo.  Además, en diciembre pasado su modelo S superó la marca de las 100.000 unidades vendidas y se convirtió en el segundo vehículo eléctrico más vendido del mundo luego del Nissan Leaf. Hace unos días, la empresa sirvió de escenario para que Musk diera una muestra clara del control personal que ejerce en sus inversiones al cancelar él mismo la compra del nuevo Model X a un empresario californiano que criticó con duras palabras el evento de lanzamiento.

Tesla ya cuenta con tiendas en Europa, Asia y Australia, y hace dos años Musk decidió abrir públicamente todas las patentes de la empresa para no frenar el desarrollo global de los autos eléctricos. En su afán por dejar atrás los combustibles fósiles, Musk también promueve Hyperloop, un innovador sistema de transporte de pasajeros de alta velocidad similar a un tren pero que usa cápsulas presurizadas y que podría cubrir la distancia entre Santiago y Temuco en apenas media hora. Un equipo del MIT se acaba de adjudicar la construcción de los prototipos de cápsulas que se probarán a fines de año.

Por si fuera poco, Musk también es copresidente de OpenAI, una organización sin fines que investiga el futuro de la inteligencia artificial. Para el magnate, su rol es ser una especie de vigía de esta tecnología: “Ha habido películas sobre este tema, como Terminator. Existen algunos futuros bastante atemorizantes y deberíamos tratar de asegurarnos que los resultados sean beneficiosos”, dijo a The Guardian.

Si se le pregunta a Roger Zubrin cuál será el próximo gran objetivo de Musk, la respuesta es la energía solar. El empresario es el fundador de SolarCity, fabricante de productos como Powerwall, una batería de ion litio que cuesta alrededor de 3 mil dólares y que usa energía solar para almacenar electricidad de consumo hogareño. A fines de 2015, Australia fue uno de los primeros países en recibir las baterías: “El producto no es el único en el mercado, pero es el equivalente a la marca Apple en la industria del almacenamiento de energía. Tiene el sex appeal que otras no poseen”, explica Anthony Vassallo, experto en energías sustentables de la Universidad de Sydney.

Pero más allá de estas empresas, los ojos del empresario claramente están en Marte. Zubrin afirma que Musk anhela volverse el “Edison de los cohetes” y el propio magnate se encargó de explicar a Vogue el legado que quiere dejarles a sus hijos y al mundo. “Espero que cuando hayan crecido estemos en el proceso de volvernos una civilización multiplanetaria… confío en que tendremos una pequeña base en Marte… Ir a ese planeta nos tomaría hoy unos seis meses. Con nuestra tecnología podemos acortar ese viaje a tres meses”.



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