EN EL ULTIMO LUGAR

Los más recientes datos oficiales sobre el gasto total del país en las áreas de investigación y desarrollo dan cuenta que alcanzó en torno a $558 mil millones, cifra que en relación al Producto Interno Bruto solo es equivalente a 0,38% y se ubica, además, a gran distancia del 2,4% del PIB, como promedio, que dedican a este fin los países miembros de la OCDE. Más aún, los resultados proporcionados por la Encuesta Investigación y Desarrollo,  levantada por el Instituto Nacional de Estadísticas durante el año pasado, pero tomando como referencia a 2014, permiten ver que en una muestra de 29 países desarrollados y emergentes, Chile se ubica en el último lugar, exhibiendo peores resultados que Argentina y México en cuanto al total de los recursos destinados a las mencionadas actividades.

En relación al financiamiento, los dos actores más importantes corresponden al Estado y a las empresas. El primero subió su participación de 36% a 44% del PIB en el período 2012-2014 mientras que el aporte de las empresas pasó de 35% a 32% en el mismo lapso. Valga considerar que el reporte, cuyas cifras son además preliminares, revela que en 2014 los recursos dedicados a las actividades de I D en Chile presentaron una disminución real, equivalente a $2.588 millones, respecto del año anterior.

Las antecedentes permiten ver claras falencias en un área que tanto el discurso del sector público y como del privado concuerdan en destacar como relevante y prioritario para el futuro del país. Sobre todo en el actual momento, cuando la economía refleja los efectos de la caída de su principal producto de exportación, como es el cobre, vuelve a tomar preponderancia la necesidad de dar impulso a un cambio en la estructura productiva, que nos separe de los ciclos de los commodities y de la dependencia de la “antigua” economía china, que sí estaría mutando hacia otro estado, menos intensivo en el consumo de materias primas.
FUENTE: http://www.estrategia.cl/1824/Titulo
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