Igualdad de género es fundamental para la economía

«Sin igualdad de género, no conseguiremos superar los desafíos globales que tenemos actualmente en todo el continente americano», comenta Graciela Fernández, presidenta de la Alianza Cooperativa Internacional para las Américas (ACI-Américas). La frase de la líder cooperativista uruguaya refleja muy bien la necesidad de ampliar la participación de las mujeres en el mundo de los negocios y también en la política.

Este es el tema del Seminario Internacional de Género y Cooperativismo, realizado por el Ministerio de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento (MAPA), y por la Organización de las Cooperativas Brasileñas (OCB), este martes (27/11), en la Casa de Brasil, y que contó con la participación de Graciela, de diversos líderes del agronegocio latinoamericano y, además, de responsables de las políticas públicas de promoción de la mujer dentro y fuera de Brasil.

Según Graciela, la presencia de mujeres en organismos internacionales alienta a todas ellas a seguir militando, luchando como líderes de cooperativas, para que su opinión también sea tenida en cuenta, pues son competentes para liderar y desempeñar, sí, cargos políticos.

– ¿Cómo ve usted la cuestión de la igualdad de género en América Latina? ¿Y en el ambiente cooperativo?

La ONU viene realizando un importante trabajo para disminuir esta cuestión de la desigualdad entre hombres y mujeres. Estamos totalmente convencidos de que con la Agenda 2030 de la ONU, vamos a trabajar juntos, a través de políticas públicas, y así corregir este problema. Con el esfuerzo conjunto entre los representantes del Estado, de la sociedad y, específicamente del cooperativismo y de las organizaciones de economía solidaria, más propiamente de la agricultura familiar, podremos poner en práctica el quinto objetivo del desarrollo sostenible, que trata de la igualdad de género. Sin igualdad de género, no conseguiremos superar los desafíos globales que tenemos, actualmente, en todo el continente americano y, específicamente, en el cooperativismo de las américas.

– ¿Cuál es el papel de las mujeres en las cooperativas? ¿Qué contribuciones, en particular, pueden traer para el crecimiento del modelo de negocio cooperativista?

Las mujeres han tenido un papel histórico en las cooperativas. Ellas trabajan con dedicación en todas las ramas del cooperativismo, contribuyendo de diversas formas, incluso como gestores. Así, ellas han logrado contribuir mucho con el desarrollo de las cooperativas de las que forman parte. Ahora, cuando definimos que el cooperativismo es una herramienta de promoción de la igualdad de género, a través de la alianza con otros sectores y, también, con sus consumidores, estamos definiendo que el papel de la mujer es muy importante, porque su consumo es bastante significativo para la economía. Por lo demás, este tema no ha sido debatido como debería. En el cooperativismo debemos apostar en el consumo de la mujer, en los productos que ella consume, y cómo ese consumo refleja económicamente y de forma global en todas las ramas de nuestro negocio.

– ¿Cuál es el significado, para el movimiento cooperativista, de tener un liderazgo femenino delante de una organización de representación internacional?

Ya tiene más de 20 años que me dedico a la promoción del desarrollo del cooperativismo en Uruguay, como parte de una organización histórica, responsable de la organización del movimiento cooperativismo de nuestro país, que es el Centro Cooperativista Uruguayo. Toda la base de nuestro trabajo son los principios y valores del cooperativismo y así nuestra actuación ha sido en el sentido de ofrecer, principalmente, asistencia técnica y educación cooperativa a nuestra base. Nosotros, del Centro Cooperativista uruguayo, creemos que la mujer puede y debe alcanzar posiciones destacadas en organismos políticos, como la ACI Américas, por ejemplo, porque cuando eso sucede, mostramos a todas las demás mujeres cooperativistas que es posible hacer mucho más, de forma global. La presencia de mujeres en organismos internacionales alienta a todas ellas a seguir militando,

– ¿Y cuando miramos al cooperativismo de América Latina de una forma general, como usted evalúa el escenario hoy, considerando oportunidades y desafíos?

En el actual momento, América Latina vive un período complejo desde el punto de vista social y económico. También estamos viendo incertidumbres importantes desde el punto de vista económico, cambios de orden político y riesgos a la democracia. Esto ocurre en una región en la que vemos a muchos jóvenes y mujeres en situación de desempleo y donde presenciamos la reanudación de la informalidad, de forma considerable, sobre todo involucrando a esos dos públicos.

Este contexto trae desafíos importantes al cooperativismo porque estamos sintiendo que en la Declaración de las Naciones Unidas, varios líderes resaltan que la salida es un trabajo social, involucrando la cooperación. Sólo por medio del cooperativismo podremos tener la paz y mantener la democracia en todos los países. Nuestro modelo económico tiene, en su génesis, este factor esencial que es la cooperación.

Por eso, creo que estamos viviendo un momento muy complejo desde el punto de vista de la historia del cooperativismo. Atravesamos guerras mundiales en el pasado y actualmente estamos celebrando los 70 años de la firma de la Carta de Derechos Humanos, siendo que el cooperativismo salió ileso y continuó siguiendo. Atravesamos crisis económicas y financieras realmente importantes en los últimos años y seguimos de pie, porque nuestro propósito es el bienestar de las personas.

De esta forma, debemos seguir trabajando unidos, sumando, bajo la égida de la colaboración y de la cooperación. Por eso, queremos fomentar la intercooperación, que es un desafío importante, además de redes de negocios. Me parece que el cooperativismo no está utilizando todo el potencial que podría. Creo que podemos ser más, sumar, aprovechar la actuación en redes de negocios, de resultados.

Fuente: Sistema OCB

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