Jóvenes crean una cooperativa en Barcelona para reducir la huella ecológica

Los integrantes del proyecto de cooperativa Recooperem, en el Casal de Joves Casa Sagnier (Barcelona).

En la ciudad de Barcelona hay alrededor de 900 cooperativas registradas y ‘Recooperem‘ puede convertirse en los próximos meses en un nuevo miembro de pleno derecho del club. Esta iniciativa, formada por diez jóvenes de entre 17 y 30 años y auspiciada por Barcelona Activa, tiene como objetivo concienciar sobre la responsabilidad ecológica e incentivar a la población en las tres ‘erres’: reducir, reutilizar y reciclar.

‘Recooperem’ tiene dos meses de vida, comenzó el 2 de octubre, y de momento es más un “simulacro de cooperativa”, según reconocen Alice Ossart y Oriol Fàbregas, dos de sus integrantes. Este embrión nace de un proyecto de Barcelona Activa que emula por primera vez este año una experiencia que lleva 30 practicándose en el Quebec (Canadá).

Desde el organismo de ocupación de la capital catalana les conceden 3.000 euros, el equivalente al capital inicial que se precisa para crear una cooperativa, el asesoramiento personalizado de varios técnicos que supervisan el proceso y la complicidad del tejido del barrio donde surge. En este caso Sarrià-Sant Gervasi, desde los equipamientos de la Casa Orlanday o el Casal de Joves Casa Sagnier.  Su principal objetivo es ofrecerles las herramientas para que planteen una experiencia piloto de cooperativa, estudien como organizarla, su viabilidad y aprendan durante el proceso.

En ‘Recooperem’ cohabitan desde antropólogas urbanísticas, a ingenieros industriales, pasando por estudiantes en su último año de bachillerato. “A veces la diversidad hace que tengamos que invertir más tiempo en organizarnos, pero también nos permite elaborar un producto mucho más inclusivo y completo“, explica Oriol.

Ese producto con el que se presentan este martes en sociedad es doble: Por un lado, organizan los hoy en día tan populares ‘escape room‘, para concienciar y divertir. “Todo con materiales reutilizados”, apunta Alice. Por otro, talleres de cosmética, que esperan impartir en escuelas, casales o centros cívicos para mostrar como reaprovechar todo tipo de materiales para uso casero.

“La cooperativa te permite una gran flexibilidad en los horarios y las formas de trabajar. Eso me motiva”, cuenta Alice. “Es emprender, pero de manera colectiva“, reflexiona Oriol. Desde Barcelona Activa esperan ampliar en futuras ediciones el proyecto para poder dinamizar una especie de acelerador de cooperativas, siguiendo el modelo quebequés. Paralelamente a este proyecto y con un presupuesto total de 16.000 euros, el organismo imparte durante todo el año talleres de creación de cooperativas en los institutos para reforzar la opción de la economía social como vía de emprendimiento.

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