La Caída del Empleo y la Atomización, el Lastre Para Las Cooperativas de Trabajo Catalanas

La Caída del Empleo y la Atomización, el Lastre Para Las Cooperativas de Trabajo Catalanas

Un 25% ha reducido sus plantillas durante el último año y los expertos abogan por las alianzas empresariales para reforzar la estructura de las entidades frente a la tendencia a disminuir el volumen de negocio y la facturación.

Entre 2019 y 2020, la facturación de las cooperativas de trabajo catalanas ha disminuido en un mayor porcentaje de los registros considerados como normales. La tendencia, que ya se dibujaba antes de la pandemia, ha provocado que también se haya resentido su cifra de negocio, que ha caído un 0,5%. Las más afectadas han sido las que tienen actividad cara al público y las de iniciativa social.

Estos datos se extraen del Barèmetre Cooperatiu  de la Federació de Cooperatives de Treball de Catalunya (FCTC). Más allá de las estadísticas, la percepción de los expertos en cooperativismo traslada a un escenario en el que el empleo está disminuyendo, las herramientas de financiación están debilitándose, las estructuras empresariales se están debilitando y se ha instalado una preocupación por el exceso de dependencia respecto a la administración a la hora de llevar a cabo proyectos.

La FCTC transmitió un mensaje positivo después de la asamblea que sirvió para presentar al Baròmetre Cooperatiu. Así, la entidad aseguró que «las cooperativas hemos dejado atrás las consecuencias de la crisis causada por la pandemia de Covid-19». Además, se dio luz verde a crear una nueva entidad de segundo grado, formada conjuntamente con la Confederació de Cooperatives de Catalunya y la Associació Coòpolis.

El Baròmetre, que funciona como radiografía de la dimensión y posicionamiento de las cooperativas, muestra algunos datos preocupantes: un 37,5% de las entidades se han visto forzadas a presentar un ERTE, un 45% ha requerido financiación extra, un 40% ha reducido su facturación y un 46,9% de sus socios eran trabajadores. Este último porcentaje constata un cambio en la estructura empresarial, ya que tradicionalmente la gran mayoría de personas que están al frente de este tipo de entidades suelen estar ocupadas en la propia cooperativa.

Menos trabajadores y mayor dimensión

Uno de los valores tradicionales asociados al cooperativismo, el de la generación de empleo, también está perdiendo bastante fuerza últimamente. El informe concluye que el 25,5% de las cooperativas ha mermado el número de personas trabajadoras entre los años 2019 y 2020, continuando así una tendencia negativa, iniciada en 2017, que se ha acentuado últimamente.

Ante este panorama, el experto en cooperativismo y consultor en economía social Xavier López advierte de la poca dimensión que está adquiriendo el sector en Catalunya. «Existe una debilidad estructural y necesitamos crear caminos para fomentar y propiciar las alianzas y las absorciones. No tiene sentido que haya muchas entidades pequeñas y que cada uno vaya por su parte. Deben hacerlo conjuntamente». Para López, en los genes del sistema cooperativo se encuentra el espíritu de la intercooperación.

Como ejemplo de estas afirmaciones, López alude a dicho Baròmetre, en el que se refleja que un 64% de las cooperativas tienen una cifra de negocio inferior a los 500.000 euros anuales, mientras que solo un 6,6% supera a los cinco millones.

Las alianzas estratégicas

López insiste en que por su talante, las cooperativas deberían ser más propensas a colaborar. El experto, que participó en junio de este año en la elaboración del informe Cómo las alianzas fortalecen la economía. Un marco para vencer las reticencias del sector en España, de la Cátedra Joaquim Molins de Alianzas Estratégicas de la escuela de negocios IESE, precisa las ventajas tangibles de estas cooperaciones, ya que permiten acceder a más recursos y áreas de trabajo, incrementar el tamaño y la eficiencia, la transferencia de conocimiento y posibilita espacios de cocreación entre las entidades.

En el informe, se afirma que «las alianzas se revelan como un medio de crecimiento para las entidades de la economía social, las ayudan a desarrollar su misión económica y social para continuar contribuyendo a la mejora de la sociedad y lo hacen sin comprometer la identidad ni el control de los socios». López admite que aunque las alianzas generan economías de escala, muchas organizaciones sociales se muestran reacias a dar este paso por la supuesta pérdida de control y las dificultades que conllevan.

Según detalla, basándose en el informe, «formar una alianza no significa renunciar completamente al control de los recursos y actividades propias, sino compartirlo.» El experto aboga por las alianzas para hacer frente al proceso de atomización de las cooperativas de trabajo catalanas.

Fortalecer la economía social

Precisamente a principios de noviembre, el Departament de Empresa i Treball de la Generalitat, a través de la Direcció General d’Economia Social i Solidària, el Tercer Sector i les Cooperatives, ha abierto una convocatoria de incorporación de personas socias trabajadoras o personas socias de trabajo en cooperativas y sociedades laborales con el objetivo de promover el empleo en el ámbito de la Economía Social y Solidaria.

Con un presupuesto de 1,5 millones, estas ayudas del Departament pretenden contribuir al fortalecimiento de las empresas de la economía social, teniendo en cuenta que han demostrado que, a pesar de los dos años de pandemia y de las incertidumbres económicas actuales, han continuado generando puestos de trabajo y de calidad. Las subvenciones oscilan entre los 2.000 y los 7.000 euros para incorporar a colectivos como las personas con discapacidad, mujeres, menores de 30 años o mayores de 45 o parados como socios y socias trabajadoras o de trabajo en cooperativas o sociedades laborales.

El propio barómetro de la Federació de Cooperatives de Treball de Catalunya dibuja la hoja de ruta que deben seguir estas entidades para sobrevivir al contexto actual. Además de las alianzas por ganar músculo, el documento evidencia un interés creciente por aspectos como la reducción de los riesgos ambientales, las alternativas a los materiales tradicionales en el caso de sector industrial, el ahorro de costes y la necesidad de implantar iniciativas relacionadas con la economía circular.

Fuente: publico.es