La crisis da músculo a la economía social

La crisis da músculo a la economía socialLas empresas de economía social, que tienen a las personas como eje y buscan la rentabilidad para cubrir sus necesidades, están ganando músculo desde el inicio de crisis económica iniciada en 2008 y en el inicio de la recuperación.

Eloi Serrano, director de la Càtedra d’Economia Social del TecnoCampus, considera que la crisis ha favorecido y ha impulsado a la economía social no solo por el planteamiento de poner a las personas como eje sino también por una necesidad. “Hay gente que apuesta por la economía social por sus valores y otra gente que por necesidad de buscar una autocupación o de intentar salvar las empresas en las que trabajaban han optado por el modelo cooperativo”, asegura.

La economía social es también “una respuesta desde la propia economía de plantear un modelo empresarial, de relaciones económicas, en el que gran parte de los valores y de las circunstancias que han llevado a la crisis queden relegadas, anuladas”, señala.

En marzo comienza en el TecnoCampus el Posgrado en Gestión de Cooperativas y Empresas de Economía Social. “Normalmente el perfil general de quien inicia un posgrado es alguien que hace unos años que ha acabado la carrera y tiene alguna experiencia laboral y busca una tecnificación de su desarrollo profesional, cuenta el profesor. “En nuestro caso también nos encontramos con otro elemento. Los graduados de economía, empresariales o derecho tienen una determinada concepción de la gestión. Hay una demanda por parte del sector cooperativo o de la economía social de mirar, de formar a la gente con una perspectiva que sea afín a la gestión de una empresa de economía social”.

Eloi Serrano.

Eloi Serrano. (TecnoCampus)

“Faltan gestores en el ámbito de la economía social. Las empresas de economía social ven en las personas el centro y en las mercantiles tradicionales las personas se ponen al servicio del dinero, son dos culturas que chocan y entender este cambio exige formación y conciencia para trabajar no solo con criterios capitalistas”, asevera.

El profesor argumenta que la economía social alcanza un 6% del PIB en Catalunya. Insiste en que no hay correspondencia entre el peso de la economía social en el PIB con el que tiene en la investigación o en el mundo universitario, donde su representación es menor. Serrano apunta que el TecnoCampus es el único sitio del Estado en el que se da como obligatoria una asignatura de economía social.

El sector agrario tiene una tradición centenaria de cooperativismo para optimizar la compra y venta de sus productos, empresas de servicios también han apostado por la economía social, igual que lo hizo el movimiento de renovación pedagógica creando cooperativas escolares o, en el sector financiero, Caixa d’Enginyers. En periodos de crisis se ha incrementado el número de cooperativas industriales que se han creado para salvar empresas.

Por su parte, el director de la Fundació Unió de Cooperadors de Mataró, Miguel Guillén, considera que la crisis ha servido para que la gente se dé cuenta de que el modelo capitalista está agotado. “Hay gente que, a la hora de emprender un nuevo proyecto o dar un cambio en su vida, ve que la economía social, y el cooperativismo en particular, es una manera de tirar adelante”, argumenta.

En su opinión, “el cooperativismo y la economía social, en general está resurgiendo con fuerza en un momento en el que en la economía convencional la calidad del trabajo empeora y sale perdiendo la clase trabajadora”.

Fuente: lavanguardia

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