LAS INVERSIONES EN PLANTAS DESALINIZADORAS

La utilización del recurso hídrico en la actividad extractiva y la necesidad de afrontar la demanda de la población están orientando los esfuerzos, que tanto del sector privado como público realizan en este ámbito.

En 2015, como parte del Plan Nacional para la Sequía, la Presidenta Michelle Bachelet anunció entre las medidas de largo plazo la construcción de plantas desaladoras para resolver el problema del abastecimiento del recurso.
Patricio Herrera, asesor de Recursos Hídricos del Ministerio de Obras Públicas, explica a Revista AGUA que “de estas cinco plantas, dos de ellas están asociadas a abastecimiento en zonas urbanas, la planta de Arica y la de Copiapó, que además atiende a otras localidades, como Chañaral y Tierra Amarilla, y tres plantas asociadas al abastecimiento de sistemas de agua potable rural en las cuencas de Limarí, Choapa y Petorca La Ligua”, aclarando que “esas son cinco plantas o agrupaciones de plantas, en algunos casos pueden ser dos plantas y no solamente una, que permitirían dar soluciones a sectores que están fuertemente complicados por la situación hídrica actual”.

El profesional destaca que “las plantas tienen distintas situaciones de avance. La que está más avanzada es la planta desalinizadora de Copiapó, que está por una parte su precalificación terminada, es decir, ya están determinadas las empresas que podrán participar en la licitación, y por otra parte, está avanzando en el Sistema de Evaluación Ambiental. Por lo tanto, se estima que si las cosas van bien, durante el segundo semestre de este año se puede llamar a la licitación propiamente tal, y si es así, posiblemente en el segundo semestre de 2018 esta planta pueda estar entrando en operación”.

Respecto a las otras plantas, señala que se encuentran principalmente en estudios de factibilidad, o en los asociados a la evaluación ambiental. Explica que el objetivo es que las cinco plantas queden licitadas durante el Gobierno de la Presidenta Bachelet, pero claro, algunas de estas soluciones se podrán extender hasta 2020 aproximadamente.

Junto a lo anterior, comenta que “uno de los temas que nos ha preocupado es cómo enfrentar el efecto que tiene para la población, ya sea urbana o rural, los mayores costos asociados a la desalinización. Por de pronto, en el caso de la planta en Copiapó, la inversión la está haciendo el Estado, de tal manera que eso puede reducir el efecto tarifario que produce la entrada de esa planta, porque para efectos de tarifa eso puede ser considerado un aporte de terceros. Por lo tanto, no es una inversión que renta como las inversiones tradicionales que hacen las empresas, por lo que produce un menor impacto tarifario, pero claramente tenemos que estudiar un modelo que nos permita enfrentar esta situación, y existe la voluntad en el Comité de Ministros del Recurso Hídrico, que coordina el ministro de Obras Públicas, en el que también participan el ministro de Energía, el de Agricultura, la de Minería, el de Medio Ambiente, y el delegado presidencial del recurso hídrico. Existe la voluntad de estudiar algún mecanismo o modelo que permita morigerar esta alza a los consumidores finales”.

Sector sanitario

A las inversiones que impulsa el Gobierno, se suman las que las propias empresas sanitarias han realizado.
Tal es el caso de Aguas Antofagasta, que dispone de dos plantas desaladoras; una de ellas ubicada en el sector norte de la capital regional, y que entrega 600 litros por segundo (l/s) para abastecer el 60% del consumo actual de los habitantes de la ciudad. A ello se suma la desaladora de Taltal, que actualmente produce 5 (l/s).

En este ámbito destaca también el Grupo Aguas Nuevas. Julio Reyes, gerente Legal y de Asuntos Corporativos de la compañía, señala que “como Aguas del Altiplano operamos en Arica dos plantas desaladoras de agua, con capacidades de 208 y 150 (l/s), que convierten en un producto de calidad las salobres aguas provenientes de los Valles de Llluta y Azapa, respectivamente. A ello se suman las plantas abatidoras que hemos incorporado tanto en Arica como en la Región de Tarapacá, y que hoy nos permiten proveer agua potable continua y de calidad.

El ejecutivo resalta además que “en el área industrial, de hecho, Aguas Nuevas presta servicios de desalación vía osmosis inversa, a través de su coligada Osmoflo. Este año, continúa trabajando con minera Antucoya de Antofagasta Minerals en una nueva etapa de desalación que es ultrafiltración, y ha establecido acuerdos con otras firmas del sector, como El Tesoro y Sierra Gorda”.

A lo anterior se suma el hecho que “en los últimos meses, hemos estado abordando una serie de estudios y autorizaciones sectoriales, que nos permitan seguir adelante con esta iniciativa del Estado y nuestra compañía. Nuestras estimaciones preliminares para una planta que robustezca el sistema y asegure el suministro en el largo plazo es del orden de US$30 millones, para abastecer en torno al 30% del consumo de Arica, con una capacidad instalada de procesamiento de 200 (l/s)”, resalta Julio Reyes.

Aporte sector minero

El agua desalada ha ido cada vez tomando mayor protagonismo en la minería de Chile. Es así como en el sector minero se prevén al menos 19 proyectos con uso directo de agua de mar en sus procesos y/o desalinización.
Estas iniciativas se ubican principalmente en la zona norte del país, manteniendo una mayor participación la Región de Antofagasta, seguida por la de Atacama, con un nuevo potencial de desarrollo para la de Coquimbo y la de Tarapacá.

En ese contexto, la capacidad total instalada nueva de agua desalinizada se proyecta en cerca de 13.240,6 [l/s] y de agua de mar directa en los procesos es de 3.685 [l/s]. Los proyectos más emblemáticos por su envergadura son los de la División Radomiro Tomic de Codelco y Minera Escondida.

Además, en el último tiempo han surgido proyectos importantes como el de Spence, esperándose desarrollos similares con el transcurso de los años. También destaca la planta desanilizadora de Minera Candelaria, que se encuentra ubicado al interior de las instalaciones del Puerto Punta Padrones en Caldera, tiene capacidad para producir hasta 500 litros por segundo de agua desalinizada de calidad industrial para abastecer las operaciones de mineras Candelaria y Ojos del Salado en Tierra Amarilla.

Cabe indicar que en el “Catastro de Plantas Desalinizadoras y Sistemas de Impulsión de Agua de Mar 2015/16”, elaborado por el Grupo Editorial Editec, se destaca que el incremento de la capacidad máxima instalada de agua desalinizada es exponencial para los próximos 10 años, aumentando casi siete veces su capacidad actual.

A ello se suma que los proyectos que actualmente cuentan con sistemas de impulsión de agua de mar o desalinizada poseen una altura media de impulsión y extensión de 2.060 metros sobre el nivel del mar y 110 kilómetros, lo que conlleva una serie de desafíos en materia de costos y eficiencia para las operaciones mineras, considerando, por ejemplo, el gasto en energía que involucra la desalación del agua de mar y su posterior transporte hasta la faena minera.

Vinculado a este punto, es posible citar el informe “Proyección del consumo de agua en la minería del cobre al 2026”, elaborado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), en el que se señala que “sobre el impacto que tendría la utilización de agua de mar desalada en las operaciones mineras con un consumo superior a 200 l/s, la estimación conceptual realizada por Cochilco permite apreciar que para un costo de la energía de US$100/MWH las faenas estudiadas podrían aumentar sus costos en un promedio de US$16c/lb, variando según las necesidades de impulsión (distancia a la costa y ubicación de la planta) en un rango de US$7-27c/lb bajo los supuestos entregados”.

Sinergia

A las acciones que realizan el Gobierno y las empresas sanitarias y mineras, se suman los planes de empresas provenientes de otros sectores.

Tal es el caso de la generadora eléctrica AES Gener, que “ha desarrollado una vasta experiencia en la construcción de plantas desalinizadora al interior de sus centrales termoeléctricas para sus consumos internos. Este conocimiento, sumado a la creciente crisis hídrica que enfrentan algunas regiones del país, nos llevó a plantearnos la posibilidad de abrir una nueva línea de negocios”, afirma Valerie Barnich, vicepresidente de Desarrollo, de Aes Gener.

En ese contexto, desde la eléctrica resaltan que “vemos que es posible aprovechar las sinergias al integrar nuevas plantas desaladoras o ampliar las existentes, al aprovechar infraestructura ya disponible, como por ejemplo, utilizar el agua de mar que ya fue usada en el circuito de enfriamiento de nuestras plantas, o la utilización de las obras marinas existentes (toma y descarga de agua de la central), por nombrar algunas”.

Es así como AES Gener ya puso en operación la Fase I de la desaladora de Angamos en diciembre de 2015, la que tiene una capacidad de 4.800 m3/día (aproximadamente 60 l/s) y que puede ser ampliada a futuro hasta 160 l/s (Fase II) adicionales. Además, está desarrollando, con distintos niveles de avance, potenciales proyectos de desalación dentro de sus instalaciones existentes: Desal Ventanas, Desal Guacolda, Desal Laguna Verde y Desal Norgener, y otros fuera de sus centrales generadoras.

Desde la eléctrica resaltan que el agua desalinizada que producirán será de calidad industrial, “por lo tanto, nuestros principales clientes deberían provenir del sector minero – mucho de ellos son actuales clientes de energía- generación, e industrial; esto debido al gran volumen requerido para sus procesos o por verse afectados por una baja sostenida de las fuentes naturales de agua durante los últimos años”.

Junto a lo anterior, están viendo la opción de entregar agua como subproducto a empresas sanitarias para su posterior potabilización, y resaltan que la tecnología que están implementando es del tipo osmosis reversa, que consiste en hacer pasar el agua de mar a alta presión por membranas semipermeables que rechazan la sal y otros sólidos disueltos.

Metas del Gobierno en desalación

Patricio Herrera, asesor de Recursos Hídricos del Ministerio de Obras Públicas, resalta que “nuestros objetivos en desalinización son avanzar sustantivamente este 2016 en los proyectos, de tal manera que las iniciativas efectivamente se puedan dejar licitadas durante el mandato de la Presidenta Bachelet; segundo, avanzar en un modelo que nos permita determinar cómo se van a construir las desalinizadoras a futuro, y cómo van a impactar lo menos posible hacia la población; y tercero, tener una normativa moderna y adecuada para proteger el borde costero respecto a este tipo de inversiones”.

FUENTE: REVISTAGUA

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