Mote Móvil, el emprendimiento familiar que pasó de abuelo a nieto

Luis Arias en 1997 tuvo la idea de modificar un Fiat 600 para convertirlo en un auto carrito de mote con huesillo. El emprendimiento hoy lo continúa su nieto y ya cuentan con tres sucursales. “‘Yo, cuando grande, quiero ser motero’, le dije a mi abuelo cuando niño. Y aquí estamos haciéndole honor a la palabra”, comenta Raúl Martínez.

«Sé que mi Tata está orgulloso» «Me encanta seguir con el negocio familiar, hacerlo crecer, además no me imagino quedándome en la casa sin tener nada que hacer. Me gusta trabajar, hacer cosas y seguir con el legado de mi Tata. Sé que él está orgulloso», asegura Raúl Martínez. (Cristián Méndez/Esfuerzo Pyme)

“Es un orgullo continuar el negocio de mi Tata”, comenta Raúl Martínez parado al lado del Fiat 600 modificado especialmente para vender mote con huesillo. Transformaciones que salieron de la mente creativa y emprendedora de Luis Arias, quien en 1997 tuvo la idea de convertir su auto familiar en un carrito motorizado para ofrecer de una manera creativa y única el tan apetecido postre y bebestible criollo.

Negocio familiar Fue en 1997 que a Luis Arias se le ocurrió transformar su Fiat 600 y salir a vender mote con huesillo por Santiago. Hoy es el Raúl Martínez (en la foto) nieto de Luis quien está a cargo del emprendimiento familiar. (Cristián Méndez/Esfuerzo Pyme)

Fue ese año del siglo pasado y con ese especial automóvil-carrito terminado que se fundó Mote Móvil. Un negocio familiar que hoy cuenta con tres sucursales móviles hechas de Fiat 600 ytodas las ganas de una nueva generación al volante de este emprendimiento.

Orgullo

Pasaron sus años desde la fundación de Mote Móvil que nació Raúl. “Fui creciendo y viendo a mi Tata vender el mote con huesillo que hacía, según decía, de una receta secreta que le había heredado su abuela”.

Al joven emprendedor la posibilidad de poder hablar del que es hoy su negocio y de la alegría que siente “de continuar el legado de mi Tata”, le produce una sonrisa de oreja a oreja que no se la borra nadie. Y más cuando en medio de la entrevista tiene tres ventas, y una de ellas le dice que conoció a su abuelo de los tiempos del Club Hípico y le recalca que la calidad y calidez del Tío Meo, el fundador, se mantiene tal cual.

“Cuando tenía 4 o 5 años le dije a mi Tata: ‘Yo, cuando grande, quiero ser motero’. Y aquí estamos haciéndole honor a la palabra. Trabajando en lo que amo, en lo que amó mi abuelo y continuando con su legado. Incluso en la receta ‘secreta’ del Tío Neo, que venía de su abuela y la gente que nos conoce asegura que es el mismo sabor. Me siento muy orgulloso de seguir y hacer crecer el legado de mi Tata”, asegura.

Profesionalización

La idea de la modificación del auto logró crear una marca. La gente hablaba los motes con huesillos del Fiat 600, del Tío Neo. Llegó así un momento en, aunque todo iba tan bien, había que decidir si quedarse como estaban o invertir: se decidió crecer.

Ahí ingreso al negocio mi tío, que invirtió y también profesionalizó todo. Sacó patentes, permisos y llevó toda la administración. Fue un gran paso”, relata Raúl.

Continuar con la tradición «Estar aquí vendiendo en el auto que fue de mi Tata, es hermoso, maravilloso y lo es más continuar con la tradición que inició mi Tata», dice Raúl Martínez (Cristián Méndez/Esfuerzo Pyme)

Ya han pasado algo más de dos décadas de los inicios, y Luis Arias vio el crecimiento de Mote Móvil, la consolidación y el ingreso de una nueva generación: su nieto.

– ¿Cómo tomó tu Tata este crecimiento?

– Estaba muy feliz. Su negoció creció con su idea y se hizo conocido. Trabajamos los tres codo a codo, pero el año pasado él falleció. Fue un momento muy duro para mí, que me marcó. Por eso me tatué la fecha como un recordatorio de su partida y que tengo que honrar su legado, pero cada vez que salgo con este carro, vendo un mote con huesillo siento lo orgulloso que él está.

– ¿Qué significó para ti heredar en negocio y seguir consolidando este emprendimiento?

– Estamos con mi tío en el negocio, y estar aquí vendiendo en el auto que fue de mi Tata, es hermoso, maravilloso, y cuando aparece gente que me habla de mi abuelo, imagínate lo feliz y orgulloso que me siento.

– ¿Te gusta el rol de emprendedor?

– Me encanta seguir con el negocio familiar, hacerlo crecer, además no me imagino quedándome en la casa sin tener nada que hacer. Me gusta trabajar, hacer cosas y seguir con el legado de mi abuelo. Por lo mismo voy a estudiar Comercio Exterior para crecer, como decía mi Tata.

– Pregunta, ¿cuáles son los tamaños de los vasos?

– Hay tres: Chico, de 350 c.c.; Grande, de 500 y Gigante, de un litro.


Receta familiar «Mi Tata aseguraba que su abuela le había dado la receta. Hoy nosotros mantenemos esa receta secreta, y la gente que nos conoce asegura que el sabor es el mismo de los inicios», destaca Raúl. (Cristián Méndez/Esfuerzo Pyme)

Fuente: publimetro.cl