Comenzó junio y, con él, se dio inicio a una importante etapa del proyecto conjunto para el desarrollo de incubadoras de cooperativas inclusivas donde participan el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS), el Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS) y la División de Asociatividad y Economía Social (DAES), en conjunto con municipalidades y organizaciones locales.

Los protagonistas en esta oportunidad fueron un grupo de vecinos de El Bosque, comuna donde se desarrolla uno de los proyectos pilotos de esta iniciativa, y donde sus autoridades, funcionarios y usuarios se han manifestado muy entusiasmados con el proyecto.

Fue desde el Centro Comunitario de Rehabilitación (CCR) del mismo Municipio que se desarrolló la invitación y convocatoria a participar, y hoy son muchos los vecinos y vecinas en situación de discapacidad que comenzarán a capacitarse para luego emprender colectivamente a través del modelo cooperativo y contar así con una actividad económica que les otorgue mayor independencia, pero también fortalezca tanto sus capacidades, como los vínculos de la propia comunidad.

El proyecto de incubadora de negocios cooperativos inclusivos busca crear, fortalecer y potenciar emprendimientos asociativos en los que participen personas en situación de discapacidad, así como sus familiares o cuidadores. Entendiendo que el contexto de inclusión laboral es complejo y los emprendimientos individuales cuentan con problemas para generar capital inicial, esta iniciativa implementará acciones que permitan la satisfacción de necesidades de las personas en situación de discapacidad.

Así, junto con el diseño de estrategias para el desarrollo de los negocios, se propondrá una metodología para el emprendimiento colectivo inclusivo, para luego sistematizar la experiencia y evaluar su replicabilidad en otros territorios. En ese marco, las capacitaciones corresponden a la primera etapa luego de la difusión y selección, y abordarán desde talleres de apoyo psico-terapéuticos y talleres de oficios, hasta temas relacionados con el emprendimiento colectivo y el cooperativismo, desde la gestión misma del negocio y la contabilidad, hasta aspectos generales sobre Economía Social.

Rebeca Pavez Mery, es una de las futuras cooperadas de El Bosque quien participó el miércoles 1 de junio en la actividad de inicio de las capacitaciones, donde usuarios, autoridades y familiares se reunieron en la Casa de la Cultura “Anselmo Cádiz” de la misma comuna. Rebeca destacó lo esperanzador que es para ella y sus compañeros y compañeras este proyecto, y el entusiasmo de volver a pertenecer a una cooperativa como la que participaba cuando niña junto a sus padres y de emprender colectivamente. “Entiendo que en una cooperativa somos todos iguales y eso es beneficioso para todos en la medida que nuestras habilidades se juntan”, destaca Rebeca. Luego agrega que este es un importante desafío pues, además de tener que conocerse más con sus compañeros, es una oportunidad de tomar su discapacidad -que enfatiza, no es en ningún caso una incapacidad-  y hacer algo para ellos y ellas, con todos y todas, y también beneficiando a la comunidad. “Aún no sabemos lo que vamos a hacer, pero hemos tenido mucho apoyo desde el personal del CCR y los profesionales, hemos ya hecho muchas actividades entretenidas que nos han acercado más a nosotros mismos como personas individuales y como grupo, y acercarnos al modelo cooperativo de la mano con instituciones como la Municipalidad”, señala.

Evelyn Magdaleno, Directora de SENADIS para la Región Metropolitana, indica que el objetivo luego de desarrollar este proyecto piloto y otro que se está realizando en la comuna de Peñalolén, es llevar la iniciativa e instalar otras incubadoras de negocios cooperativos inclusivos junto a otros municipios de Santiago y de todo el país, esto a través de las comunas que participan de Estrategias de Desarrollo Local Inclusivo que implementa esta institución. Para ella, el modelo cooperativo, junto con ofrecer múltiples alternativas de desarrollo para las personas, tiene -en el caso de las personas en situación de discapacidad- la ventaja de que en ciertas circunstancias pueden complementar sus ingresos de la pensión de invalidez. “Esto además de generar comunidad, conocerse, compartir con personas con las cuales se puede generar mayor empatía y, desde ahí, aportar al desarrollo local,” puntualiza.

A fines de año, cuando se comiencen a formar nuevos proyectos, se espera que los pilotos de El Bosque y Peñalolén ya hayan avanzado y el modelo, a partir de estas experiencias, esté más consolidado.

La División de Asociatividad y Economía Social actúa en esta iniciativa como contraparte técnica, asesorando a los servicios, municipalidades y a las personas sobre aspectos centrales de la Economía Social y los detalles y pasos sobre la constitución y gestión de emprendimientos colectivos y cooperativas en particular.

En ese sentido, la jefa de la DAES, María José Becerra Moro, destacó la importancia de la colaboración no solo entre las mismas personas que hoy se animan a emprender en conjunto con sus pares, sino también entre diferentes actores y servicios públicos. Al respecto, indicó: “Como DAES, uno de nuestros objetivos es incentivar a que diferentes organismos del Estado incorporen a la Economía Social y el cooperativismo dentro de sus programas y proyectos orientados al emprendimiento y el desarrollo de las personas, por eso celebramos cuando se generan las sinergias necesarias para que ello ocurra en conjunto con las instituciones con las que compartimos una serie de objetivos, entre ellos la inclusión y el desarrollo desde la participación”.

FUENTE: DAES