Estudio de la Universidad del Desarrollo entrega las claves del emprendimiento social en Chile

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Con el fin de conocer en profundidad la estructura, diversidad e impacto del emprendimiento social en el país, la facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo (FEN) lleva adelante la investigación “Estructura y dinámica del emprendimiento social en Chile”.

Según destaca la instancia académica, se trata de un análisis inédito sobre el crecimiento sostenido que ha tenido la pequeña y mediana empresa en los últimos años, “lo que se traduce en un aporte al crecimiento económico, la equidad social y la protección ambiental”.

FEN subraya que existe un interés especial en proporcionar una base de conocimiento necesaria para el diseño de políticas públicas que fomenten el desarrollo del llamado “tercer sector” con instrumentos que reconozcan sus particularidades. “La idea es que los datos permitan crear herramientas de apoyo, promoción, de análisis de impacto, mercado y competitividad”, señala la presentación.

“Estructura y dinámica del emprendimiento social en Chile” es un análisis cuantitativo, elaborado a base de encuestas auto-administradas, cuyo universo se centra en emprendedores sociales con menos de cuatro años de funcionamiento.

La investigación cuenta con el apoyo de Corfo y un conjunto de académicos de las universidades de Leeds y Newcastle del Reino Unido.

El estudio enfatiza que el emprendimiento social funciona como motor activador de la economía y como un evidente agente de cambio: “Se trata de innovadores que desafían el significado tradicional de la empresa y van un paso más allá, considerando el cambio social y ambiental como grandes focos del negocio, observando los resultados financieros sólo como parte de la ecuación a resolver. Se trata de personas que, con visión de futuro, asumen riesgos para generar valor y contribuir al desarrollo sostenible”.

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El estudio recalca que Chile posee el potencial para posicionarse como un país de emprendedores sociales, lo que implica que tanto el Estado como la sociedad civil deben trabajar en conjunto para desarrollar el desafío en toda su dimensión.

Entre los resultados de la investigación destaca que más del 70% del emprendimiento social se concentra en resolver entre dos y cuatro problemáticas sociales. Las principales áreas son emprendimiento y auto-empleo, educación, salud y pobreza.

Poco más de la tercera parte se encuentra formalizada como organización del tercer sector, mientras que casi el 45% se ubica en empresas de interés privado y el 20% de ellas no se encuentra constituida legalmente.

La gran mayoría de las empresas sociales contrata entre una a cinco personas, sin embargo, aún cuenta con muchas limitantes a la hora de entregar beneficios laborales o potenciar la planificación de la carrera.

En cuanto a producción, lo ofrecido por el emprendimiento social –principalmente- se relaciona con el acceso a productos y servicios diferentes a los ofrecidos por sus competidores para segmentos con necesidades específicas, no satisfechas hasta ese momento.

Sobre las fuentes de apoyo a las que recurre el emprendimiento, según los datos del estudio, se ubican amigos y familiares, sitios web especializados, académicos y otros emprendedores.

En ese sentido, la investigación subraya claramente la falta de acceso a recursos financieros, problemas en el flujo de caja, dificultades para acceder o entrar al mercado y la falta de habilidades o experiencia del equipo emprendedor en estas materias.

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Entre los desafíos que describe el estudio destaca promover el crecimiento distintivo vía réplica y no escalamiento del negocio, reconociendo la interdependencia con la realidad local; propiciar estructuras legales y organizativas que contribuyan a la atracción y retención de colaboradores; vencer la falta de acceso a recursos financieros, a partir de “obejtos de frontera” que favorezcan el trabajo con inversionistas; y transferir metodologías para la medición de impacto que aporten información sobre resultados concretos.

Finalmente, en cuanto a oportunidades la investigación plantea cuatro importantes: establecer una relación más estrecha con el sector público, a partir de la inversión condicionada por provisión real de bienestar; apoyar la creación de alianzas entre gobiernos, ong´s y empresas socialmente responsables; forjar el encadenamiento de estándares sustentables a lo largo de la cadena de valor, orientados a la apertura de mercados de consumo; y reconocer la capacidad del emprendimiento social para adaptarse a diversos modelos de negocios, fuentes de ingreso e inversión.

Fuente:  Innovacion.cl