Grosellas se abren camino en el mercado nacional

Hace 20 años, un hongo atacó los groselleros que había en el país y estos casi desaparecieron. Hoy el cultivo reaparece con un huerto orgánico en Osorno y otro convencional en Aysén, para producir fruta fresca, elaborar mermeladas e incluso un espumante. L a familia de Germán Riquelme es de las pocas que nunca perdió…

Resultado de imagen para grosellasHace 20 años, un hongo atacó los groselleros que había en el país y estos casi desaparecieron. Hoy el cultivo reaparece con un huerto orgánico en Osorno y otro convencional en Aysén, para producir fruta fresca, elaborar mermeladas e incluso un espumante.

L a familia de Germán Riquelme es de las pocas que nunca perdió la esperanza en las grosellas.

Este arbusto puede llegar a los dos metros, crece desde la Región de los Ríos hasta el extremo sur, da todos los años una fruta de verde intenso -hay también rojo negro y blanco-, de sabor agridulce y familiar de los berries. El grosellero, según cuentan quienes lo cultivan, fue traído a Chile por los alemanes que llegaron a colonizar el sur, y se hizo conocido. Sin embargo, hace 20 años una enfermedad arrasó con la mayoría de ellos. Sin embargo, hoy empiezan a resurgir, impulsados por nuevos emprendimientos.

En 2001, el suegro de Germán Riquelme plantó seis grosellos en Osorno. Hoy cuentan con tres hectáreas, que producen aproximadamente 30 mil kilos al año de grosellas orgánicas las que venden, como «Grosellas del Sur», en fresco y como mermeladas a través de internet.

«La idea es que los productores empiecen a ver en la grosella una alternativa para los berries. Nosotros hemos hecho el trabajo de desgaste para que la gente empiece a volver a meterla en el mercado», comenta Riquelme.

Lo que ocurre es que la grosella existe poco como cultivo comerical, y las plantas que quedan están principalmente en huertos familiares, donde quedan algunos que se utilizan principalmente para el autoconsumo.

Magdalena Mansilla, ingeniera agrónoma y coordinadora de un proyecto de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) que busca rescatar plantas de grosella para la elaboración de un espumante, explica que, al ser un cultivo rústico, en la mayoría de los casos, el manejo agronómico no se ha tecnificado ni mecanizado.

«Pero, como ya se está viendo como un cultivo con potencial, claramente esa parte va a empezar a tener un desarrollo en las técnicas de poda o quizás en mejoramiento genético», comenta Magdalena Mansilla.

Otro de los problemas que tienen estos árboles es que son susceptibles a las enfermedades, especialmente los hongos, como el oídio, o a los pulgones.

Fernán Silva, ingeniero agrónomo del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), explica que, a pesar de lo anterior, el grosellero es una planta fácil de cuidar, siempre que sea cultivado en superficies pequeñas y en huertos orgánicos, ya que ahí las plantas tienen menos concentración de azúcar y los tejidos son más firmes.

En cuanto a los beneficios, Germán Riquelme comenta que la grosella resiste bien las heladas, el estrés hídrico y además tiene buena poscosecha; es decir, puede durar entre 2 y 3 semanas en perfectas condiciones.

Una receta antigua

La grosella también sirve para hacer una serie de subproductos como mermeladas, jugos y, a partir de este año, un espumante elaborado por la Cooperativa Saltos del Huemules, de la Región de Aysén. El presidente de la cooperativa, Franco Uribe, explica que en 2014 decidieron ofrecer banquetes, con un producto exclusivo, a los turistas que visitaban la zona.

«Mi abuela hacía mermelada de grosella y el orujo lo fermentaba y hacía chicha de grosella, entonces, cuando le comentamos nuestra idea, trajo una botella de su pieza y ahí decidimos crear un producto más tecnificado», cuenta Uribe.

El proyecto fue apoyado por la FIA en el año 2015 y Magdalena Mansilla quedó a cargo. Actualmente tienen un cuarto de hectárea plantada en el sector de cerro Calera, en la Región de Aysén. Todas estas plantas nacieron de un árbol que había en la casa de Uribe. Fue con la fruta de ese árbol que el año pasado les permitió poner en marcha la fabricación del espumante. El resto de las 1.250 plantas no tuvieron éxito esta temporada; sin embargo, Uribe está confiado en que en algunos años más podrán tener una mayor producción.

Venta en el resto del país

Tanto Franco Uribe, con su espumante, como Germán Riquelme, con su fruta fresca, buscarán durante los próximos meses llegar con sus productos al resto del país. Uribe, en octubre tiene planificado llevar su espumante a una serie de restoranes en Santiago, donde realizarán degustaciones. Por su parte, Riquelme pretende vender sus grosella, a partir del 2018, en supermercados Jumbo de Santiago y algunas regiones. «Cuando la gente empiece a ver el producto más masivamente, se van a acordar y lo van a comprar», insiste Riquelme. 

Fuente: Elmercurio