Interpretación de la Economia Social y Solidaria: «Desafio del Cooperativismo

La economía social y solidaria, consiste en un conjunto de metodologías sustentadas en valores y principios que constituyen el soporte doctrinario del cooperativismo, constituyendo los fundamentos de un sistema económico alternativo al capitalismo

Por: Aldo Norberto Bonaveri.

Los sucesos contemporáneos relevantes dan cuenta que el mundo se mueve al son de la evolución tecnológica, y si bien esta no deja de sorprendernos con sus constantes descubrimientos e innovaciones, muchas de los cuales significan nuevas oportunidades, el cúmulo de problemas que coexisten en el planeta reflejan que evidentemente la humanidad tiene frente así la necesidad de resolver las asignaturas pendientes; indefectiblemente las soluciones no se producirán por generación espontánea, la responsabilidad mayoritariamente recae en los líderes mundiales, más utópico sería cavilar que estos estuvieran en condiciones de superar divergencias, arraigos culturales y posicionamientos ideológicos preexistentes.

Sabido es que dificultades se verifican en distintos ámbitos, pero seguramente es en el económico donde ocurren los principales desajustes e inconsistencias en la mayoría de las regiones del orbe. Tras el estrepitoso fracaso del comunismo, el capitalismo, globalización mediante, se afianzó como sistema a la medida justa de las grandes corporaciones multinacionales e, instrumento apropiado para monopolios dominantes en sus países de origen; pero dicha concepción mercantilista distó de contemplar el desarrollo armonioso que requieren varios sectores postergados de la humanidad.

Consecuentemente con esta realidad, se impone rescatar la importancia que reviste el potenciar la economía social y solidaria. El progreso sustentable resulta imprescindible para mejorar la calidad de vida de la mayoría población universal; al respecto las prioridades deben apuntar en eliminar la pobreza, asegurar la alimentación, la vestimenta y la vivienda a los más desprotegidos; pero también es menester plantear una propuesta más abarcativa que posibilite una alternativa al sistema imperante.

En tal sentido se han expresado voces autorizadas en el concierto internacional, basta mencionar los múltiples llamados de la Organización de las Naciones Unidas para Alimentación y la Agricultura “FAO”, recomendaciones del Papa Francisco y manifiestos de la Alianza Cooperativa Internacional “ACI”. En concordancia con estas expresiones, en los últimos dos años surgieron los reconocimientos explícitos al cooperativismo, por parte de los grandes organismos internacionales convocándolos a participar del G 20 y el Pacto Global.

A raíz de estos pronunciamientos, con mayor frecuencia podemos apreciar en los medios, o en boca de funcionarios citar a la economía social y solidaria. Es auspicioso que ello ocurra, empero más importante es que se interprete exactamente de qué se está hablando, cuando a ello se refieren.

Al respecto cabe consignar que la economía social y solidaria, consiste en un conjunto de metodologías sustentadas en valores y principios que constituyen el soporte doctrinario del cooperativismo, constituyendo los fundamentos de un sistema económico alternativo al capitalismo.

Múltiples son los testimonios que el cooperativismo pugna persistentemente para cimentar un mundo mejor. Tal proceder se compadece con la génesis misma de movimiento, reflejándose con el concepto de supremacía de la persona sobre el capital, la función social que debe revestir la actividad económica, la dignificación de la cultura del trabajo o el destino de sus excedentes para el interés general, etc.

En el ideario cooperativo subyace la premisa de proyectar la economía como medio -y no como fin- en procura de elevar la calidad de vida de las personas, la comunidad y su medioambiente. La citada visión deriva a la Economía Solidaria en una disyuntiva que se contrapone al estándar capitalista, otorgando al ser humano, sus necesidades, cualidades y trabajo un valor por encima del capital y de su acumulación, simultáneamente propende a un modelo socioeconómico más ecuánime.

Independientemente de los reconocimientos que ha ameritado, es importante que en cada cooperativa se explicite a sus asociados y comunidades el verdadero significado de la economía social y solidaria; por estos tiempos su práctica está extendiéndose y, su afianzamiento se verá antes concretado en tanto y en cuanto los propios beneficiarios y su entorno, comprendan cabalmente los alcances, importancia y virtudes de su implementación.

Corresponde no soslayar que los cambios suelen generar resistencia, no obstante el movimiento cooperativo con presencia efectiva en los cinco continentes, cuenta con un gran número de entidades de base e incursiona en diversas actividades y servicios, lo que posibilita una más rápida y eficiente difusión de un objetivo estratégico que proyecta una evolución social y la consolidación de un nuevo paradigma.

FUENTE:PREGONAGROPECUARIO