Sebastián Quezada: “Asociarse a la cooperativa es un acto político”

  Sebastián Quezada es licenciado en historia de la Universidad de Santiago de Chile, pero tras aburrirse de desarrollar una carrera académica, comenzó a explorar el camino audiovisual. Junto a Fernando Iturrieta, profesor también de historia y socio de SMart Chile, formó en el 2013 Pelochuzo Audiovisuales, productora abocada rescatar a través de sus creaciones…
 
Sebastián Quezada es licenciado en historia de la Universidad de Santiago de Chile, pero tras aburrirse de desarrollar una carrera académica, comenzó a explorar el camino audiovisual. Junto a Fernando Iturrieta, profesor también de historia y socio de SMart Chile, formó en el 2013 Pelochuzo Audiovisuales, productora abocada rescatar a través de sus creaciones la memoria, la identidad y la educación entre otras temáticas propias de las ciencias sociales.
Sebastián, supo de la cooperativa cuando era solo una idea, pues desde Matucana 100 colaboró con Proyecto Trama, donde conoció a las directoras fundadoras de esta empresa solidaria, Els Lauriks y Kika Valdés. Hace algo más de un mes decidió sumarse a este proyecto colectivo no solo para resolver tareas administrativas, sino también para ejercer un acto político que desafía el establishment de nuestro país.
Una de las particularidades de tu caso como integrante de SMart es que tú tienes una productora, pero que de igual
manera decidiste unirte a la cooperativa como persona natural.
¿Por qué la necesidad de asociarte?
Bueno, desde el punto de vista estrictamente jurídico Fernando y yo somos parte de la cooperativa de forma individual, pero desde el punto de vista de la imagen corporativa nosotros seguimos funcionando como productora y por lo tanto nuestro trabajo e identidad es colectiva. Además nuestro funcionamiento interno, si bien jurídicamente está separado dentro de la cooperativa, estamos en camino de desarrollar una forma de distribuir nuestros ingresos dentro de ella que igual termina siendo súper amistosa con esta posibilidad de mantener una imagen corporativa de una productora. Entonces, al mismo tiempo que podemos ser personas individuales en la cooperativa, podemos desde el interior de la misma trabajar como colectivo sin que cada uno pierda su individualidad.
¿Y entonces la decisión de asociarse pasa por una necesidad más administrativa o de orden de los ingresos?
Claro, lo primero es la necesidad de ordenarse y de alguna manera delegar tareas para las cuales nosotros no somos particularmente competentes y que además significarían una pérdida de tiempo y eventualmente un gasto de dinero que no estamos en condiciones de atender. Entonces sí, lo primero es orden y de ahí deviene, por un lado, tener claridad administrativa, claridad económica de la productora y, por otro lado, tener un mínimo de seguridad laboral, seguridad en los temas de salud, previsión, que son el talón de Aquiles de los que trabajamos de manera freelance, que no tenemos un contador o que no tenemos iniciación de actividades, un rut y todo lo demás.
¿Y qué es lo que te llamó la atención de la Cooperativa o del modelo como para asociarte?
Yo creo que, por un lado, facilita parte del trabajo de las personas que hacemos labores independientes. En un cincuenta por ciento (entre comillas) “nos inserta en el sistema” y nos fuerza a imponer, a tener salud, etcétera, que es re-importante. Uno igual lo mira un poco a huevo, pero en Chile, estar completamente afuera, si no eres rico es muy complicado. Hablo de cosas tan elementales, como que estés trabajando en algo y se te corte un dedo o contraigas una enfermedad repentina y si no estás cubierto y no tienes plata en Chile, es complejo.
Por otro lado, que es lo que me parece más interesante, promueve una forma de trabajo que es a contrapelo de las grandes tendencias en Chile donde cada uno va por su lado. En ella, nosotros, que tenemos determinadas carencias en común, que sufrimos la desprotección y la marginalidad del campus laboral; que tenemos trabajo, pero estamos desprotegidos, podemos unir fuerzas e involucrarnos con algo que nos beneficie a todos. Construir a partir de nuestras carencias. Eso lo encuentro muy rupturista para Chile.
Es decir, para ti estar en la cooperativa ¿es un acto político también?
Yo lo encuentro súper político. Sobre todo en Chile, donde uno podría esperar de la gente que está completamente inserta en el mundo laboral, formalmente, que esas inquietudes o esos espacios de colaboración surjan del mundo sindical, pero el mundo sindical está muerto comparado con su época de oro. Entonces, yo creo que (las cooperativas) son la revitalización de la organización de los trabajadores y trabajadoras del país… o espero que lo sean. Y además es una versión contemporánea, no una versión sesentera.
Entonces ¿qué le transmitirías a otras personas que puedan estar en una situación similar a la tuya y que aún dudan en asociarse a SMart Chile?
Creo que al igual que en otras dimensiones de la vida en Chile, la dimensión laboral requiere que salgamos de nuestra “parcelita” y cedamos un poco. Y ese ceder no es solo tiempo y disposición, es también algo que suena políticamente incorrecto: plata. Es poner parte de la retribución de mi trabajo para construir un proyecto de mayor envergadura, que está recuperando cierta fuerza que tuvo alguna vez en el país y que ahora es un súper buen momento para recuperarlo. Porque si hay algo súper criticado por organismos internacionales, entre muchas otras cosas, son las relaciones laborales que existen en Chile y que son pre-modernas en relación a los países desarrollados. Hay un nivel de organización súper elemental y eso se concatena con otras cosas.
Entonces creo que, si de verdad queremos convertir el deseo de hacer de este país, uno mejor, debemos movilizar lo más que podamos de nuestras dimensiones de la vida en ayudar a que ese cambio se realice. Y el mundo laboral es importante, pasamos casi toda la vida trabajando.
Pelochuzo Audiovisuales:
Fuente: SmartChile